Es urgente dejar de utilizar el término tip, T I P, se parece demasiado a RIP. Rest in peace. Aunque es cierto que suena mucho más sutil que consejo. Consejo es aquello que nos decían nuestras madres y acababa siempre con un “te lo dije”. 

También tenemos la palabra clave. Claves para dormir bien, que ya sabemos que son siempre cinco, siete o diez  pase lo que pase. yo mismo tengo mi ebook llamado “10 claves para mejorar tus habilidades de comunicación”. Clave es una palabra mucho más interesante cuando va unida a un pentagrama y crea la clave de sol. La más conocida y que la mitad de la población lleva tatuada, o la clave de RE qué es la siguiente que aprendemos y que nadie se tatúa. 

¿Qué nombre podríamos darle entonces? No es fácil. Hay ocasiones en las que tendremos que utilizar palabras que no nos gusten demasiado, que no sean nuestras favoritas pero sí sean las que todo el mundo comprende. Escribir es ir luchando entre tus palabras y las palabras que se mueven ya solas por la calle, incluso en mitad de esta pandemia resuenan libres por el mundo y te gusten o no, seguirán siendo repetidas hasta que se transformen y se conviertan en nuevas palabras. 

Lo bonito es que hay palabras que son preciosas y que todo el mundo sigue comprendiendo, que las entiende y las siente como propias aunque ya no se usen tanto. Volverlas a oír es como oler una habitación y recuperar recuerdos de la infancia. No siempre tenemos que utilizar el término manido y que todo el mundo usa. A veces hay que confiar en el lector y usar palabritas que se te deshagan en la boca, que cuando las uses sientas que el papel las absorbe y son “negritas” sin serlo. 

¿Ejemplos?

 

Luciérnaga: Pronunciarla ya hace cosquillas, te hace imaginar seres pequeños con luz propia, los cuales, la inmensa mayoría jamás hemos visto. 

Bordillo: Me lleva directamente a jugar en la calle con el monopatín, sentarme en el suelo con amigos, jugar a las canicas.

Azotea: Aprendí a soñar en la azotea de mi casa, me subía  a las tejas. era peligroso y me encantaba pensar que podía caerme pero que “yo nunca me caía”

Calma: Lo que consigues cuando le añades cariño al alma. Una C lo cambia todo.

Recelo: Ese impulso que nos hace a veces no vivir lo que estamos viviendo. 

 

Hay muchas. Son de todos y podemos compartirlas. No valen nada y lo valen todo.

Joaquín Guerrero

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