Quizás te hayas planteado ofrecer sesiones online debido a la pandemia por pura resignación. Vamos a tratar de darle la vuelta a esa frustración y voy a mostrarte algunos consejos que pueden ayudarte a sacarle partido a las videoconferencias e incluso que acaben siendo parte de tu trabajo.

Emocionalmente, pensar en videoconferencias puede devolverte a casi 15 años atrás. Intuyes que nada puede sustituir al contacto físico y te acompaña el recuerdo de esas primeras videoconferencias a través de Skype hace ya más de diez años. Y no acabas de estar cómodo delante de la cámara. El progreso y el futuro no suelen ir enlazados al recuerdo, por lo que es natural que al principio podamos sentir que con las videollamadas estamos dando un paso atrás. 

Emocionalmente, pensar en videollamadas puede devolverte a casi 15 años atrás.

Toma la iniciativa.

Aun así, estoy seguro de que muchos de vosotros habéis avanzado mucho. No puedes quedarte quieto en casa. La vacuna no acaba de llegar y parece que las videoconferencias nos van a seguir acompañando durante mucho tiempo. Ya podemos salir a la calle y visitar a clientes, pero estas reuniones en directo no son sencillas de conseguir, se filtran mucho más que antes, entre otros modos, mediante videollamadas cortas en las que nuestro lead decide si nos querrá conceder una próxima reunión más larga o presencial. 

Para inclinar la balanza y conseguir que esa primera videollamada no sea la última, os dejo unas pistas para dar una buena primera impresión digital:

  1. Ya no estás en el 2006. El 2020 ofrece conexiones mucho más estables, la imagen puede ser mucho más buena con algún pequeño truco. Conéctate siempre que puedas a través de ethernet y cierra antes todas las ventanas.
  2. Os recomiendo usar vuestro teléfono móvil como webcam con aplicaciones como Iriun y con un pequeño trípode.. Es un buen apaño si no se dispone de una webcam profesional.
  3. Resulta que detrás de la webcam sigue habiendo personas. Presta atención al tono de voz y comprobarás si te están escuchando o están mirando el Whatsapp en otra ventana.
  4. Arregla y cuida el espacio que te rodea. Procura conseguir un fondo neutro, ordenado, con unas plantitas; lo que sea que haga que te sientas cómodo.
  5. No uses fondos animados o virtuales ni siquiera si  te pagan para que lo hagas.  Te hacen parecer un robot con un halo muy extraño. Por muy buena idea que parezca, te aconsejo que uses fondos reales.
  6. Recuerda que no todo es Zoom, también tienes Meet ( a mí me resulta más cómodo y más estable), Teams, y más competidores que irán saliendo. Trata de probarlas todas con antelación para que si un cliente te pide usarlas no te pille desprevenido.
  7. Muévete, apártate de la cámara, ponte de pie, prueba distintas formas y juega con la cámara. No hay que estar pegados a la pantalla.
  8. Pon la cámara a la altura de tus ojos. Da una imagen más cercana y agradable que si la centramos en la nariz. 
  9. Bebe agua de un vaso, no bebas de la botella. Ese es un gesto demasiado familiar, casero y queremos crear la ilusión de un encuentro de negocios. 
  10.  Si tomas café, controla cuántos tomas entre conferencia y conferencia. Es fácil darle al botoncito de la máquina, pero al final te puede temblar el pulso y puedes empezar a hablar demasiado de prisa.
  11. Habla un poco más lento/despacio de lo que harías en una situación normal. La cámara te puede acelerar, trata de controlar el turbo.

Estas son algunas prácticas que recomiendo a mis clientes, aquellos que desean mejorar sus habilidades de comunicación adaptándose a este nuevo ecosistema digital. Quizá conocéis algunas y otras, como la de no beber agua directamente de la botella, puede que no se os haya ocurrido. Sí queréis algunas otras tips generales sobre cómo mejorar la iluminación cuando te grabas.

Una última cosa: No tienes que estar moviendo la cabeza todo el rato mientras la otra persona habla, asintiendo. Descansa el cuello, y céntrate en escuchar de verdad.