Cuando hables, lánzate. Si lo piensas demasiado puedes perder las ganas de decirlo o acabar usando expresiones poco naturales.

Si tienes algo que decir, confía en ese mensaje y déjate llevar. Puede dar miedo no controlar cada una de las palabras que te salen por la boca, pero esas palabras serán mucho más tuyas.

A menudo desconfiamos y tememos decir algo inadecuado. Pero considero que merece la pena correr el riesgo si con ello somos más naturales y auténticos.

Puede ser que algún día se te escape algo en el momento incorrecto, pues entonces uno puede disculparse y tratar de arreglarlo. Pero al menos habrás provocado algún tipo de reacción.
En inglés se dice “keep it safe” mucha gente habla protegiéndose con cada palabra, con cuidado, y consiguen que nadie se sienta incómodo, controlan cada palabra y “no se equivocan”. De acuerdo. Pero tampoco causan ninguna otra emoción o reacción.

Comunicar conlleva un poco de riesgo, abrirse a los demás es un ejercicio de riesgo.
Cuando tengáis presentaciones, lanzaros, tiraros con paracaídas y disfrutad de la adrenalina de un público que te acompañe y se vaya sorprendiendo contigo. Si cuidáis demasiado cada una de las palabras la gente se aburrirá y lo peor de todo, vosotros, también.